
La imagen de monjes budistas cogiendo un lienzo que solicita terminar con la violencia polìtica, social y económica, me hace reflexionar que la vida espiritual, esta muy lejos de ser una via de contemplaciòn, ostracismo e individualismo.
Aunque el camino hacia la iluminación es personal, no obstante el Dharma nos pide tener una mirada abierta y de mejoramiento constante de nuestro entorno.
Amar a nuestros projimos como a nosotros mismos, es una prueba permanente de libertad, humildad, entrega y solidaridad. Hazte un tiempo cierra los ojos, respira profundo y pidele a tu Dios interior para que en el mundo florezcan la paz, la compasión y el amor universal.
Que asi sea.
Amithaba
Emanuel.
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