viernes, 16 de noviembre de 2007

LA DANZA DE LA BALLENA


Ayer soñé contigo, disfrutamos de una conversación profunda y valiente. No sé cómo te llamas, nunca te he visto, ni siquiera sé donde vives o cuál es tu origen. Tampoco recuerdo con claridad tu rostro.

Sólo sé que desperté con la alegría de los hombres y mujeres, que descubren algo importante para sus vidas. Agradezco tu regalo y trataré de descifrarlo.

ViajÉ por largas horas, si es que la quinta nota abierta puede ser definida y catalogada según nuestros cánones de tiempo y espacio. Llegué a tu aldea, lugar agreste pero bello, simple pero profundo, solo pero vivo, con ese olor a mar y a humedad que hincha nuestro pecho de aire puro y oxigeno.

Te ví, conocí a tus dos hijas y a tu abnegada esposa, en una reacción extraña te invité a que sostuviéramos un combate marcial, sabía que me mostrarías algo que nunca había visto, te ataqué con rapidez y eficacia, pero no pude asestar ni un solo golpe, fluías al ritmo de la vida misma.

En un momento caminaste hacia la playa, respiraste profundamente y comenzaste a realizar un extraño ritual, solo lograba percibir la energía vital que aumentaba con cada respiro, luces blancas envolvían todo tu cuerpo, un torbellino celestial cuidaba cada hueso de tu existencia, la carne y los músculos estaban empapados de fuerza, pero a la vez de vida y amor.

Mientras caminabas hacia mi, veía la luz que emanaba tu cuerpo, te plantaste frente a mi postura, sabía que tu nivel había aumentado 10 veces en tan solo segundos. Me lanzaste una patada lateral, que bloquee con mi antebrazo… en ese momento percibí como tu energía traspasaba mis pelos, la dermis, la epidermis, recorriendo mi sangre y llegando hasta la esencia de mi alma. Caí rendido, me arrodillé y te pedí que me explicaras que había pasado, quién eras y donde habías aprendido a golpear con la compasión del Budha.

Te sentaste en un rincón de tu choza. Al principio dudaste en contarme, como quien cuida un secreto diamantino, tu eres el guardián y lo supe desde el primer momento. Miraste a tu esposa y compañera de camino, mujer humilde pero sabia.

Sin perder tiempo te dije. “Por siglos el conocimiento ha sido traspasado de generación en generación, ya no es tiempo de guardar o de esconder, muéstrale tus ojos a quienes tengan oídos para escuchar y corazones para recibir”. "Tu conocimiento será utilizado para terminar con las sombras, el ostracsmo y el mito"

Te reíste con mis osadas palabras, aceptaste abrir tu conocimiento conmigo.

“La fuerza vital se encuentra en todas las cosas, trasciende circularmente todo lo que conocemos, esta presente desde el momento mismo de la no vida, ella, que es utilizada para proteger y defender, es la clave para la sanación y el autoconocimiento”, continuaste explicándome la fuente de la inspiración, “Nuestros antepasadas la denominaban la danza de la ballena, por su forma amable, poderosa y a la vez dúctil como el agua”, “No sabemos muy bien como pudieron desarrollar esta técnica, algunos creen que incluso hablaban con sus hermanas mamíferas”.

No hay comentarios: